Sentirse acorralado entre las paredes de la academia, donde el conocimiento debería fluir libremente, es una de las experiencias más desgarradoras que he presenciado como abogado especializado en acoso laboral. El mobbing en universidades públicas entre personal docente investigador no es una simple discrepancia académica; es una herida profunda que silencia voces, marchita carreras y destruye vidas. Si estás leyendo esto porque sientes que tu espacio universitario se ha convertido en un campo de batalla, quiero que sepas que no estás solo, que lo que vives tiene nombre, y que existen caminos legales para protegerte. A continuación, te explico cómo identificar este tipo específico de acoso y qué pasos dar para recuperar tu dignidad profesional.
¿Qué caracteriza al acoso laboral entre docentes e investigadores universitarios?
El mobbing en el entorno académico universitario presenta características particulares que lo distinguen de otras formas de acoso laboral. En mis años defendiendo a profesores e investigadores, he observado que el prestigio académico y la competencia por recursos limitados crean un caldo de cultivo perfecto para comportamientos tóxicos.
Las manifestaciones más comunes incluyen:
- Exclusión deliberada de proyectos de investigación
- Bloqueo sistemático de promociones académicas
- Apropiación indebida de trabajos o investigaciones
- Críticas desproporcionadas en reuniones departamentales
- Asignación de cargas docentes excesivas o indeseables
- Obstaculización del acceso a recursos o laboratorios
Como me confesaba María, profesora titular: «Pasé de ser una investigadora prometedora a convertirme en invisible. Mis propuestas eran sistemáticamente ignoradas y mis publicaciones cuestionadas sin fundamento. Lo más doloroso fue el silencio cómplice de quienes antes eran colegas».
Tipos de hostigamiento laboral en la comunidad universitaria
Mobbing horizontal entre pares académicos
Este tipo de acoso entre personal docente del mismo nivel jerárquico suele manifestarse como una guerra fría intelectual. Compañeros que bloquean iniciativas, esparcen rumores sobre la calidad académica o excluyen deliberadamente de grupos de investigación. La competitividad por publicaciones y reconocimiento puede transformar departamentos enteros en territorios hostiles.
Acoso vertical descendente o «bossing» académico
Cuando directores de departamento, decanos o catedráticos ejercen su poder para hostigar a investigadores de menor rango, estamos ante un caso clásico de mobbing vertical en universidades públicas. Las víctimas suelen ser profesores asociados, ayudantes doctores o investigadores en formación que ven bloqueadas sus posibilidades de estabilización o promoción.
Mobbing institucional o estructural
En ocasiones, no es una persona concreta sino todo un sistema el que ejerce presión. Políticas departamentales diseñadas para favorecer a ciertos grupos, evaluaciones sesgadas o la distribución inequitativa de recursos constituyen formas de acoso institucionalizado en el ámbito universitario.
El marco legal que protege al personal docente e investigador frente al mobbing
La legislación española ofrece diversas vías de protección frente al acoso laboral en instituciones académicas públicas:
- El Estatuto Básico del Empleado Público (art. 95.2.b EBEP) tipifica el acoso laboral como falta muy grave
- La Ley de Prevención de Riesgos Laborales (art. 14 LPRL) obliga a las universidades a garantizar entornos laborales seguros y libres de riesgos psicosociales
- El Código Penal (art. 173.1 CP) contempla penas para quienes, prevaliéndose de su relación de superioridad, realicen actos hostiles contra la integridad moral
- La Constitución Española protege derechos fundamentales como la dignidad (art. 10 CE) y la integridad física y moral (art. 15 CE)
En mi experiencia defendiendo casos de mobbing universitario, la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (STSJ M 1658/2020, de 18 de febrero) marcó un precedente al reconocer el derecho a indemnización de una profesora ayudante doctora sometida a aislamiento académico sistemático.
Cómo documentar y probar el acoso entre personal docente investigador
Aquí viene lo que nadie te cuenta: en el ámbito académico, donde las agresiones suelen ser sutiles y sofisticadas, la recogida de pruebas requiere especial meticulosidad.
Recomiendo documentar:
- Correos electrónicos que evidencien exclusión o trato diferenciado
- Actas de reuniones donde se aprecie el menosprecio o ninguneo
- Comparativas de asignación de carga docente o recursos
- Evaluaciones injustificadamente negativas
- Testimonios de otros compañeros (aunque sea difícil conseguirlos por miedo a represalias)
- Informes médicos que acrediten el impacto en la salud mental
Como abogado especializado en acoso laboral en entornos universitarios, siempre aconsejo mantener un diario detallado de incidentes, fechas y testigos. Este registro metódico ha sido crucial en muchos de los casos que he defendido.
Protocolos específicos contra el mobbing en universidades públicas
La mayoría de universidades públicas españolas han desarrollado protocolos específicos para abordar situaciones de acoso entre personal docente e investigador. Estos documentos establecen:
- Canales confidenciales para presentar denuncias internas
- Comisiones de investigación independientes
- Medidas cautelares para proteger a la víctima durante el proceso
- Sanciones disciplinarias para los acosadores
- Programas de acompañamiento psicológico
Sin embargo, ¿quieres saber por qué esto es tan importante? Porque aunque estos protocolos existen, mi experiencia me ha enseñado que muchas víctimas desconocen su existencia o temen utilizarlos por miedo a represalias en un entorno donde las relaciones de poder son determinantes para la carrera académica.
El impacto psicológico del mobbing en la comunidad académica
El hostigamiento entre personal investigador genera consecuencias devastadoras que trascienden lo profesional. He visto brillantes académicos desarrollar:
- Síndrome de burnout académico
- Trastornos de ansiedad y depresión
- Crisis de identidad profesional
- Aislamiento social y familiar
- Abandono prematuro de prometedoras carreras investigadoras
Carlos, investigador postdoctoral, me confesaba entre lágrimas: «Lo peor no fue el sabotaje a mi trabajo, sino la sensación de que todo lo que había construido académicamente carecía de valor. Llegué a dudar de mi vocación y capacidad».
Preguntas frecuentes sobre mobbing en universidades públicas
¿Cómo diferenciar una discrepancia académica legítima del acoso laboral?
La crítica académica constructiva forma parte del ecosistema universitario, pero se convierte en acoso laboral cuando es sistemática, persigue el aislamiento, carece de fundamento objetivo y busca dañar la reputación o salud mental del afectado. La clave está en la intencionalidad, la persistencia y el desequilibrio de poder.
¿Qué plazo tengo para denunciar situaciones de mobbing en la universidad?
Para la vía administrativa disciplinaria, las faltas muy graves prescriben a los 3 años (art. 97 EBEP). Para reclamaciones por daños morales, el plazo es de 1 año desde que se manifiesta el daño. En la vía penal, los delitos contra la integridad moral prescriben a los 5 años. Recomiendo actuar lo antes posible, documentando cada incidente desde el primer momento.
¿Puedo solicitar un traslado a otro departamento si sufro acoso?
Sí, como medida provisional mientras se investiga la denuncia. Muchos protocolos universitarios contemplan la reubicación temporal para evitar el contacto entre víctima y presunto acosador. Esta medida no debe suponer menoscabo de condiciones laborales ni ser percibida como un castigo para la víctima.
Conclusión: Romper el silencio académico
El mobbing entre personal docente e investigador en universidades públicas prospera en el silencio y la normalización de conductas tóxicas. Si estás atravesando esta situación, recuerda que el hostigamiento no es parte inevitable de la carrera académica. Tu valía profesional no disminuye por ser víctima de acoso, y existen mecanismos legales para protegerte.
Como abogado que ha acompañado a numerosos académicos en su camino hacia la recuperación de su dignidad profesional, te animo a dar el primer paso: romper el silencio. No permitas que quienes deberían ser compañeros en la noble tarea de generar y transmitir conocimiento, se conviertan en verdugos de tu bienestar y carrera. Busca asesoramiento legal especializado y recuerda que defender tus derechos no solo te protege a ti, sino que contribuye a construir universidades más saludables y justas para todos.


